FOIE GRAS: Paté de Foie

QUÉ ES EL FOIE GRAS

Granja en Francia © Stop Gavage

El Foie gras (literalmente ‘hígado gordo’) es el hígado enfermo de una oca o un pato que ha sido obligado a ingerir comida varias veces al día, mediante un tubo metálico, de unos 20 a 30 cm de largo, que se introduce a través de su garganta y hasta el estómago.

Para obligar a su cuerpo a producir foie gras el ave debe tragar en pocos segundos una enorme cantidad de grano. La consecuencia es que su hígado crece hasta diez veces su tamaño normal, y el ave enferma de esteatosis hepática. Un hígado normal pesa unos 50 gramos, pero para obtener la denominación de foie gras, las normas de esta industria alimenticia exigen que alcance un mínimo de 300 gramos.


A la izquierda, hígado de un pato normal

A la derecha, hígado de un pato para foie-gras

© Stop Force Feeding

Si el ave lucha por liberarse cuando el tubo atraviesa la garganta, o si el esófago se contrae por inducción al vómito, corre el riesgo de asfixia y de perforación del cuello.

La introducción del tubo provoca lesiones acompañadas de infección por gérmenes y una inflamación muy dolorosa. La alimentación no equilibrada, y forzada en cantidad, provoca con frecuencia enfermedades del sistema digestivo potencialmente mortales.

Inmediatamente después de cada sesión de alimentación forzada el ave sufre ahogo y diarrea. El crecimiento anormal del hígado le impide respirar y hace que todos sus movimientos sean extremadamente dolorosos.

Si este tratamiento se realiza de forma continuada, provocará la muerte de los animales. Se llevan al matadero antes de que la muerte les llegue como consecuencia de lo que les han hecho.

Sin embargo, los más débiles ya llegan a la sala del matadero en estado agonizante, y muchos de ellos ni tienen tiempo de ser rematados allí: el índice de mortalidad de estas aves es entre diez y veinte veces más alto de lo normal durante el periodo de alimentación forzada.

SUFRIMIENTO CONCENTRADO

La violencia inherente a la producción del foie gras justificaría por sí misma la prohibición. Pero para muchos de estos animales, el infierno que atraviesan no se limita a la brutalidad de la alimentación forzada. A muchos de ellos se les arranca parte del pico sin anestesia, con unas tenazas o unas tijeras.

Es propio de los patos pasar gran parte de su vida en el agua. En estas “granjas”, muchas aves están encerradas en cobertizos, dentro de cajones en los que el suelo de tela metálica les destroza las patas.

Las cajas son tan diminutas que las aves no pueden ni darse la vuelta, y mucho menos levantarse o agitar las alas. Muchos de los que sobreviven hasta llegar al matadero sufren fractura de los huesos durante el transporte y la manipulación, y todo esto para que finalmente los agarren por el cuello y los electrocuten antes de cortarles el cuello. Las hembras se suelen triturar vivas o se gasean al poco de nacer, porque su hígado tiene más venas que el del macho y es menos aprovechable.

PLACER PARA UNOS, TRAGEDIA PARA OTROS

¿Cómo puede, el simple placer de comerse un hígado, justificar que se imponga una vida tan terrible a un ser vivo que, como nosotros, puede sentir el dolor y la angustia? ¿Tenemos derecho a permanecer sordos ante este sufrimiento, y a no dar la cara contra esta esclavitud inmoral, sólo porque pertenecen a otra especie?

Hay leyes que protegen a los animales contra la tortura y la crueldad. Hay un quebrantamiento deliberado de estas leyes en el caso de los 30 millones de animales que cada año se usan para el foie gras, sobre todo en Francia. Nos dicen que el “sufrimiento necesario” es aceptable. Pero consumir este producto es absolutamente innecesario. Nadie, ni siquiera lo que se lucran de este comercio, puede afirmar lo contrario.

El precio por kilo del foie gras va bajando en el mercado para el bolsillo de los compradores, mientras que los animales, con el martirio deliberado de su cuerpo, lo pagan muy caro cada día.

Francia también está pagando caro por el foie gras; se ve como un país reaccionario comparado con aquellos otros en lo que está prohibida la producción. ¿Pero cómo podéis decir que es una tradición de alta cultura esa costumbre bárbara de meterle un embudo o un tubo de goma por la garganta a un animal enjaulado?

FUENTE: http://www.altarriba.org/

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¿¿DIFERENCIA ENTRE EL PATE Y EL FOIE GRAS???

El paté, mezcla de ingredientes

Para elaborar paté es necesaria la presencia de diferentes ingredientes, condimentos y aditivos que se tratan por calor, y que dan a este derivado cárnico el sabor, la textura y la consistencia deseados. Su elaboración requiere una mezcla de vísceras, y es el hígado la que suele caracterizar al producto, aunque no siempre es el ingrediente más abundante. Además, el paté incorpora diversos ingredientes: carne de distintos animales (principalmente de cerdo), leche, harinas, condimentos, especias y aditivos que ayudan a lograr la consistencia buscada.

Aunque este producto se conoce con el nombre de «paté», la forma correcta de denominarlo es «pasta» o «paté de hígado», seguido del nombre del animal del que procede. Por lo general, los más abundantes suelen ser los patés de hígado de cerdo, seguidos de los de hígado de pato.

FUENTE: http://www.consumer.es/

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A esta altura ya sabemos qué es pate y qué es foie gras.
No sé si habré comido foie gras o no, pero el día que me enteré cómo se hace, dejé de comer paté y picadillo.
No creo haber comido foie gras, debe ser caro, la próxima vez que vaya al supermercado voy a ver si venden.

Los ojos de una persona son muy expresivos, nos delatan, los ojos no mienten, no esconden nuestro sentir, en
una foca, pato, rana, elefante, toro, ganso, es lo mismo. Porque sienten. Porque sus ojos lo demuestran. Porque
son seres vivos con sentimientos y con formas de expresarse. Mi pregunta es, ¿cómo carajo hace el asesino que
trabaja ahí metiendole tubos, controlando, o lo que sea que haga, para seguir haciendo lo mismo una y
otra vez?
¿Se olvida de esos ojos algún día, de esa expresión de dolor y tristeza?
¿Es necesario el foie gras? Para los bolsillos dependientes de esta masacre obvio que sí, productores y
capitalistas, comerciantes, no se salva nadie eh de esto.
Pero bue…está en cada uno. La información está al alcance de todos, sólo hace falta abrir un poquito los ojos, y
dejar de mirar, y de una vez por todas empezar a ver.

Cheli

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